Un logo se dibuja. Una identidad se decide. Te entregamos un sistema con un concepto que se puede defender, para que dentro de un año sigas produciendo piezas que se parecen entre sí.
3 a 6 semanasArchivos y manual incluidosConcepto explicado, no decorado
Un logo no es una marca
El pedido casi siempre llega como "necesito un logo". Y el logo es la parte más chica del problema.
Lo que en general falta es lo que viene después: los colores exactos, las tipografías, cómo se compone una placa, qué pasa cuando el logo va sobre una foto oscura. Sin eso, cada pieza nueva se inventa de cero y a los seis meses tenés quince publicaciones que parecen de quince marcas distintas.
La coherencia no la da el logo. La dan las reglas que nadie ve.
Por eso lo que entregamos es un sistema: un conjunto de decisiones tomadas y escritas, para que la próxima pieza no vuelva a abrir la discusión.
Cómo decidimos un concepto: nuestro propio caso
Es más fácil mostrarlo que explicarlo, así que usamos el ejemplo que podemos contar entero: el isotipo que está arriba de esta página.
Atípica es una A formada por dos diagonales que se cruzan y convergen en un punto. La primera idea que aparece cuando ves dos diagonales que suben es "ascenso": crecimiento, la flecha para arriba, lo que hace todo el mundo. Esa versión se descartó, justamente por eso. Un concepto que le queda bien a cualquier empresa no identifica a ninguna.
El concepto que quedó fue otro: "Atípico + Foco — la A que va al punto". La A es la letra del nombre y la marca del que rompe el molde; las diagonales no suben, convergen: se juntan en un resultado. Eso es lo que la agencia dice que hace, y de ahí sale todo lo demás — el vértice como motivo que se repite, el ícono de foco, el uso avaro de un solo color de acento.
La diferencia entre las dos versiones no es estética: es que una se puede defender y la otra no. Cuando el concepto está fundamentado, las correcciones dejan de ser gusto contra gusto.
Qué te llevás
El concepto, escrito. Qué significa la marca, a quién le habla y por qué se ve como se ve. Es lo primero que se acuerda y lo que sostiene todo el resto.
El logo en todas sus versiones — principal, horizontal, isotipo solo, en positivo y en negativo. Sobre fondo claro y sobre fondo oscuro.
Paleta y tipografías, con los códigos exactos para pantalla y para imprenta, y qué peso se usa para cada cosa.
Los criterios de composición — cómo se arma una pieza, cuánto aire lleva, dónde va el acento. Es la parte que hace que las piezas futuras se parezcan a las de hoy.
Ejemplos aplicados: qué hacer y qué no, con casos concretos y no con reglas abstractas.
Los archivos en SVG, PNG y JPG, más el original editable. Son tuyos. Si mañana trabajás con otra agencia, se los pasás y siguen desde ahí.
Y lo que no hacemos
No presentamos diez opciones para que elijas. Si hay diez caminos posibles, es que todavía no definimos cuál es el correcto. Llegamos con dos o tres, fundamentadas.
No hacemos el registro en el INPI. Es un trámite legal y conviene hacerlo con alguien del rubro. Sí te vamos a insistir en que lo hagas antes de invertir en difundir el nombre.
No rehacemos un logo que ya funciona solo para justificar el proyecto. Si lo que falta es el sistema alrededor, hacemos eso y sale más barato.
La identidad no incluye plantillas editables para que produzcas vos. Es lo que más se asume por defecto, así que lo aclaramos: dejar un sistema listo para que lo use alguien que no es diseñador es otro trabajo, y se cotiza aparte.
Qué define el precio
No publicamos una lista porque un rediseño de una marca con veinte años de historia y una marca que nace mañana no son el mismo trabajo. Lo que mueve el número:
El punto de partida
Marca nueva o rediseño. Rediseñar obliga a decidir qué se conserva y qué no, y a convivir con lo que la gente ya reconoce. Suele llevar más tiempo, no menos.
Lo que más pesa
Cuántas aplicaciones necesitás. No es lo mismo el logo y la paleta que además la papelería, las plantillas para redes, la señalización del local y el uniforme.
Lo que más demora
Cuántas personas aprueban. Un dueño que decide solo cierra en semanas. Un directorio de cinco personas necesita otro proceso, y eso se presupuesta.
Contanos en qué situación estás y te pasamos un número cerrado antes de arrancar.
Casos, con números
88 → 539
PedixAltas mensuales, ×6. Una marca clara adelante fue el primer eslabón: sin eso, el contenido es ruido prolijo.
Marca personal
Fiorella VarettoInfoproducto: la identidad sostiene lanzamiento tras lanzamiento sin volver a empezar de cero cada vez.
0 → 10
BicimaníaBicicletas por mes. Retail local: una marca que se reconoce en la calle y en el feed con la misma cara.
¿Qué diferencia hay entre un logo, la identidad visual y el branding?
El logo es la firma: un dibujo que te identifica. La identidad visual es el sistema completo que te permite hacer piezas nuevas sin que parezcan de otra marca: paleta, tipografías, criterios de composición y ejemplos de uso. El branding es más amplio todavía e incluye lo que no se ve: qué promete la marca, a quién le habla y cómo suena cuando escribe.
¿Cuánto tarda un proceso de identidad de marca?
Entre tres y seis semanas para una identidad completa, según cuánto haya que investigar y cuántas personas tengan que aprobar. La etapa que más se subestima no es la de diseño: es la de definición, donde se decide qué tiene que significar la marca. Si eso se salta, el diseño se discute para siempre.
¿Cuántas propuestas de logo presentan?
Pocas, y con el concepto explicado. Presentar diez opciones sueltas suena generoso pero es una forma de trasladarte la decisión a vos: si hay diez caminos posibles, es que todavía no se definió cuál es el correcto. Preferimos llegar con dos o tres direcciones bien fundamentadas y defender por qué cada una responde a lo que la marca necesita. Sobre el camino elegido trabajamos dos o tres rondas de revisión: lo acordamos de entrada, porque sin un límite escrito las correcciones no terminan nunca y el proyecto no cierra.
Ya tengo logo, ¿sirve igual?
Muchas veces el logo está bien y lo que falta es todo lo demás: la paleta, las tipografías y los criterios que hacen que las piezas se parezcan entre sí. En ese caso no se rehace nada, se construye el sistema alrededor de lo que ya existe. Rehacer un logo que la gente ya reconoce es una decisión cara y hay que tener un motivo real.
¿Me entregan un manual de marca?
Sí, y en un formato que se pueda usar: el logo en SVG, PNG y JPG más el archivo editable, los colores con sus códigos exactos, las tipografías, y ejemplos de qué hacer y qué no. Lo importante es que quien produzca una pieza dentro de un año pueda resolver sola una duda sin llamarnos. Ojo con una confusión frecuente: el manual no incluye las plantillas editables para que produzcas vos. Eso es un trabajo aparte y se cotiza aparte.
¿Hacen el registro de la marca en el INPI?
No, es un trámite legal y te conviene hacerlo con alguien que se dedique a eso. Sí te lo vamos a recomendar antes de que empieces a invertir en difundir un nombre: descubrir que la marca no se puede registrar después de dos años usándola es un problema mucho más caro que el trámite.
¿Sirve para una marca personal?
Sí, y el proceso es el mismo aunque el resultado se vea distinto. En una marca personal la identidad tiene que aguantar que la cara del negocio seas vos: el sistema se arma para convivir con fotos y video, no solo con placas.
Contanos en qué situación estás
Marca nueva, rediseño, o un logo que quedó solo sin sistema alrededor. Con eso te decimos qué hace falta de verdad y cuánto sale — a veces es menos de lo que pensabas.